Vivo entre gente muy similar a nostros los mexicanos
Rodolfo Herrera Salda?a
 

En esta sala se presenta un interior de una casa de Sibiu, una colección
representativa de textiles: trajes populares, blusas, cobijas, manteles.
Objetos de cerámica y una gran cantidad de fotografías. Al visitar esta sala
me llamó la atención la semejanza de los motivos decorativos del arte
popular rumano con el mexicano: los textiles los vestidos o blusas de San
Jerónimo-Coyula Puebla o tzetzales o tzotziles de Chiapas, con las blusas de
Transilvania o de Oltenia; la cerámica negra de Marginea Moldova y de la de
Coyotepec Oaxaca; las casa populares de Maramures y las de Michoacán.

Es a partir de ese momento en que quise saber el porque de nuestras
semejanzas, de ahí surgió mi interés por realizar una investigación para
identificar el punto de unión  y de saber el porque de estos elementos
comunes, tomado en cuenta nuestras diferencias. Rumania y México son los
países latinos más extremos. Rumania al este, México al oeste.

Siendo estudiante de artes plásticas, traté, a pesar de la escasa
información que se contaba en ese entonces sobre Rumania de estudiar más.
Pronto me di cuenta que no podía avanzar mucho estando en México, la
distancia que nos separa y la falta de elementos directos, hacía esta
investigación etnográfica muy difícil, entre tanto si me daba más cuenta que
nuestras semejanzas son impresionantes y que si me era necesario emprender
un viaje a las tierras rumanas, motivado además por conocer el país de
Enescu y Celibidache.

El deseo de conocer también otro continente me motivó aún más para solicitar
una beca de estudios. Me puse a estudiar sobre Rumania, esto logre a través
del Mueso Nacional de las Culturas. Este Museo bastante dinámico, tiene
entre sus actividades, la de presentar cada mes, películas y conferencias
ilustradas con el apoyo de las Embajadas de los países acreditados en
México.

Hacia 1974-1975 la Embajada de Rumania presentó durante un mes, una serie de
películas a las que asistí muy interesado. Ahí conocí a algunos diplomáticos
rumanos y éllos me indicaron que a través de la Secretaría de Relaciones
Exteriores de México hiciera los tramites para la obtención de la beca y así
lo hice.

En esa época yo trabaja desde 1974 en la estación de Radio Educación,
emisora dependiente de la Secretaría de Educación Pública, creada en 1926.
Ahí llegó un sábado por la mańana un diplomático rumano a solicitar un
cassette de música mexicana, trabajando en el área de fonoteca y
programación musical, me pidieron que atendiera a esta persona.

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